Término del oficio
La cera en los cítricos, y dónde hay que declararla
Es habitual aplicar un recubrimiento fino después del lavado para frenar la pérdida de agua y devolver el brillo que el lavado se lleva. Es un material en contacto con alimentos y le corresponde figurar en la declaración del envase. El comprador que necesite declararlo aguas abajo no puede averiguarlo mirando la fruta.
Las cifras
| Para qué | Frena la pérdida de humedad y devuelve el brillo tras el lavado |
|---|---|
| Dónde se declara | En el envase, y no en la fruta |
| Quién lo necesita | Cualquiera que etiquete la fruta más abajo en la cadena |
Qué cambia en un pedido
Vende a la distribución
La declaración tiene que viajar con la mercancía, porque su propia etiqueta depende de ella. Pídala por escrito con el pedido y no después de que llegue el palet.
Abastece un programa ecológico o de etiqueta limpia
La lista de permitidos es más estrecha, y un recubrimiento que vale en un programa puede descalificar un lote en otro.
Está reenvasando
La fruta que llega recubierta sigue recubierta. Su propia declaración tiene que arrastrarlo.
Qué no resuelve esta nota
- Si nuestra fruta se encera está sin confirmar. Figura como pendiente en las cuatro variedades, y no lo declararemos hasta que el envasado esté cerrado.
- Qué recubrimientos están permitidos lo fijan la legislación alimentaria y el programa al que venda, y ambos cambian. Esta ficha no los enumera.
Otros términos que aparecen en los mismos papeles
La declaración va en el envase
El cítrico pierde agua por la corteza desde la hora en que se corta, y un recubrimiento fino frena esa pérdida, sostiene el brillo que exige un expositor y transporta el fungicida que mantiene la podredumbre fuera de un palet. Los recubrimientos permitidos para el tratamiento de superficie de los cítricos son aditivos alimentarios autorizados. Lo que pocos compradores saben es que la norma europea de comercialización convierte el asunto en una obligación de etiquetado: cuando se ha empleado un conservante u otra sustancia química después de la recolección, el envase tiene que decirlo.
Así que el primer sitio donde mirar es la caja y no la hoja de especificación. Un envase que no lleva esa mención está afirmando algo sobre la fruta que contiene, y el proveedor que trata sin declararlo tiene un problema de cumplimiento y no una preferencia comercial. Pocas cosas de una compra de cítricos se pueden verificar en el muelle de recepción sin instrumento alguno. Esta sí.
Con demasiado recubrimiento, la fruta respira su propio aire viciado
Un recubrimiento es una barrera, y una barrera funciona en los dos sentidos. Puesto demasiado grueso, o elegido demasiado cerrado para la fruta, frena el intercambio de oxígeno y de dióxido de carbono hasta que la pulpa empieza a fermentar dentro de una corteza intacta. El fruto se ve inmaculado. Sabe a alcohol y a aire viciado, y esa queja te llega desde el lineal y no desde tu zona de recepción, que es lo que la vuelve cara.
Pregunta qué se aplicó, pregunta si el fungicida fue con ello, y dile al proveedor para qué es la fruta. Quien ralla la corteza o la confita tiene un requisito distinto del de quien vende fruta suelta al peso. Nuestro tratamiento poscosecha está sin confirmar, el campo sigue abierto en las fichas, y la pregunta pertenece a la primera conversación y no a la última.
Hable con el agricultor
Díganos la variedad, los calibres y la semana de entrega que necesita. Recibirá un precio puesto en destino y lo que podemos comprometer por escrito, de la persona que recolecta la fruta.
Las consultas las atiende el agricultor. Los plazos de respuesta están todavía sin confirmar. Respondemos en español o en inglés.